viernes, 21 de marzo de 2008

Una perspectiva agroecologica

Una perspectiva agroecologica para una agricultura ambientalmente sana y socialmente mas justa en la America Latina del siglo XXI

Miguel A. Altieri
Clara I. Nicholls
Universidad de California, Berkeley


Introduccion

Durante los 80s “ la decada perdida” America Latina paso por periodos de crisis economica caracterizada por extraordinarios costos ambeintales y sociales, en la mayoia de los casos no contabilizados por la economia neoliberal. A pesar de numerosos proyectos internacionales/nacionales de desarrollo rural, la pobreza, la inseguridad alimentaria, el deterioro de la salud y la degradacaion ambiental fueron problemas que continuaba aquejando a la problacion rural. Cada vez se hacia mas evidente que los modelos convencionales de modernizacion de la agricultura, basados en monocultivo de- pendientes de un alto nivel de insumos agroquimicos, era un modelo no viable desde el punto de vista social y ecologico.
En la medida que los paises Latinoamericanos se insertaban en el orden economico internacional, el modelo agroexportador se expandia en ausencia de una distribucion efectiva de las tierras, beneficiando en primer lugar a los productores mas ricos que controlaban los mejores terrenos. Estos cambios acentuaron la brecha entre campesinos y agricultores empresariales desencadenando una serie de procesos y tendencias preocupantes que se reflejaban en el aumento de la pobreza rural, la inseguridad alimentaria y la degradacion de los recursos naturales.
Este escenario proveia el contexto para que en la Cumbre de Rio de 1992 los representates de America Latina articularan una vision de una agricultura que fuera economicamente viable y mas competitiva pero que a la vez fuera socialmente mas justa y ecologicamente mas sana. Elementos de esta vison se incorporaron timidamente en la agenda 21 y despues de 10 anos de virtual “no implementacion” de los objetivos de tal agenda, se puede concluir que la situacion de la agricultura y el desarrollo rural en America Latina es mas critica y preocupante que a fines de la decada perdida. Hay que reconocer que a pesar de las deficiencias internas, fuerzas externas a la region como la globalizacion, la emergencia de la biotecnologia y el creciente control corporativo del sistema alimentario han jugado un papel clave en determinar el pauperrimo estado del arte de la agricultura Latinoamericana a comienzos del siglo XXI.

Los ultimos 10 anos

Desde Rio hasta hoy, la situacion de la agricultura en America Latina no ha cambiado, mas bien se ha empeorado:

73 millones de los 123 millones de personas que habitan las zonas rurales aun viven en la pobreza, cifras que tienden a agravarse, especialmente entre la poblacion indigena. La poblacion campesina en las laderas representa el 40-50% de la poblacion rural pobre.
La agricultura campesina ocupa unas 60 millones de hectareas, caracterizandose por un tamano medio de finca de 1.8 hectareas ( las cuales se continuan subdividiendo), sistemas en los cuales se genera el 41% de la produccion agricola para el consumo domestico, o sea el 51% del maiz, 77% de los frijoles y 61% de las papas. Esta produccion campesina continua subsidiando la demanda urbana por alimentos al recibir precios bajos por sus productos. La caida de precios de los productos campesinos, la falta de credito y la distancia a mercados son todos factores que contribuyen al empobrecimiento de los agricultures pequenos.
Los campesinos ademas continuan siendo marginados por los avances tecnologicos; en Mexico menos del 12 % adoptaron variedades mejoradas y solo el 25 % han incoprorado fertilizantes. En los Andes, menos del 10% de los campesinos han tenido acceso a fertilizantes y variedades nuevas de papas. En otras palabras la mayoria del campesinado aun maneja sus sistemas con tecnologias de bajo insumo, en algunos casos por condiciones de pobreza, pero en muchos casos voluntariamente por tradicion etnoecologica.
La produccion de alimentos basicos ha crecido muy por debajo de la produccion de forrajes para el ganado y de cultivos comerciales (no tradicionales ) para la exportacion. Mientras que los ingresos por exportacion han declinado para café, cacao y algodon, las exportaciones de soya , flores y hortalizas se han incrementado entre 4-ll%.
La tenencia de la tierra se torna cada vez mas concentrada en manos de grandes empresarios y corporaciones que controlan las mejores tierras, suelos y recursos hidricos para la produccion de cultivos de alto valor commercial. La falta de oportunidades economicas en el area rural forzan a la migracion de miles de personas, en especial jovenes, contribuyeno a la feminizacion y ancianizacion del agro.
La agricultura comercial y de exportacion ha conllevado al incremento en el uso de agroquimicos. La region consume el 9,3% de los pesticidas utilizados en el mundo. Solo en America del Sur se invierten mas de 2.700 millones de dolares anuales en importacion de pesticidas, muchos de ellos prohibidos en el norte por razones ambientales o de salud humana. Muy pocos estudios han medido el impacto ambiental y social de esta intensificacion agroquimica, pero se sospecha que supera los 10 mil millones de dolares al ano, si se cuantificaran los costos ambientales de contaminacion de aguas y suelos, danos a la vida silvestre y el envenenamiento de personas. Estos costos no incluyen los impactos ambientales asociados ( contaminacion de aguas con nitratos, eutroficacion de rios y lagos, etc) con el incremento del uso de fertilizantes nitrogenados ni los problemas de salinizacion ligados al riego en zonas no apropriadas.

Hacia fines del siglo XX ya existian fuerzas que determinaban no solo que se produce, cuanto y como, sino tambien que se investiga , como , por y para quien. Aunque hay muchas fuerzas en juego, se podria afirmar que las principales son:

la emergencia del sector privado como actor predominante en la investigacion, y la dominanacia del Mercado agricola y tecnologico por un conglomerado de corporaciones que, combinado a un monopolio de patentes, tienen un control sin precedente sobre la base biologica de la agricultura y del sistema alimentario en general. Los sistemas actuales de proteccion de derechos de propiedad intelectual han tendido a aumentar el costo de control de transferencia tecnologica norte-sur, los cuales pueden dejar a los paises latinoamericanos ( en especial el campesinado) literalmente fuera del ambito del acceso al nuevo conocimiento. De hecho, los derechos corporativos sobre los genes obligan a cualquier institucion publica a negociar licencias con varias companias biotecnologicas antes de que estas puedan liberar al campo una variedad de cultivo geneticamente modificada, que pudiera ser de utilidad a agricultures pobres. Esta tendencia puede constituir una oportunidad mas que un obstaculo para re-orientar la produccion hacia una linea mas agroecologica basada en el bien comun.

Aunque se piensa que la apertura de la economia mundial conjuntamente con la liberacion arancelaria trae consigo la posibilidad de que los agricultores de la region puedan vender en mercados hasta ahora inaccesibles, esto no es real ya que en la ausencia de subsidios, los precios agricolas tienden a aumentar y los primeros en beneficiarse son los agricultores del Norte cuya agricultura se subsidia cada vez mas. La globalizacion obliga a los paises latinoamericanos a reducer los niveles de proteccion para los productos domesticos y eliminar las barreras para la importacion ilimitada de productos europeos y norteamericanos. La experiencia de Haiti uno de los paises mas pobres es ilustrativa. En l986 Haiti importaba alrededor de 7000 toneladas de arroz, porque la mayor parte se producia en la isla. Cuando abrio su economia, la isla fue inundada por arroz subsidiado de USA, llegando a importar en l996, 196 mil toneladas de arroz a un costo de US $ l00 millones anuales. No solo Haiti se hizo dependiente de importar arroz sino que el hambre se incremento.

La difusion de la biotecnologia como paradigma tecnologico prioritario, desplaza a otros enfoques mas integradores y holisticos en las Universidades y centros de investigacion y la siembra masiva de cultivos transgenicos ( en especial en Argentina, Chile y por contrabando en Paraguay y Brasil) comienza a desencadenar un proceso con efectos socioeconomicos y ambientales mas dramaticos que los experimentados con la Revolucion Verde. En Argentina la siembra de soya transgenica resistente al Round-up al facilitar el manejo de malezas, ha sido un instrumento efectivo para concentrar tierra, ya que la manera de sobrevivir en la agricultura de ese pais es hacerse cada vez mas grande. En Mexico la contaminacion de variedades criollas de maiz en Oaxaca es el primer signo de que la integridad genetica del centro de origen mundial de maiz se puede ver comprometida. En Chile, las corporaciones usan el doble verano del sur para multiplicar sus semillas transgenicas, en ausencia de todo monitoreo sobre posibles impactos del flujo de genes en el polen sobre poblaciones de insectos lepidopteros o plantas silvestres emparentadas, o de los culivos BT sobre organismos beneficos en el suelo. Los efectos ecológicos de los cultivos obtenidos vía ingeniería genética no se limitan a la resistencia de plagas o a la creación de nuevas malezas o razas de virus. Los cultivos transgénicos pueden producir toxinas ambientales que se movilizan a través de la cadena alimentaria y que pueden llegar hasta el suelo y el agua afectando así a los invertebrados y probablemente alteren procesos ecológicos como el ciclo de los nutrientes. Aún más, la homogeneización en gran escala de los terrenos con cultivos transgénicos exacerbará la vulnerabilidad ecológica asociada con la agricultura en base a monocultivos . No es aconsejable la expansión de esta tecnología a los países de la region. Hay fortaleza en la diversidad agrícola de muchos de estos países, la cual no debiera ser inhibida o reducida por el monocultivo extensivo, especialmente si el hacerlo ocasiona serios problemas sociales y ambientales.

La dominancia del internet y otros medios modernos de informacion podrian abrir una avenida importante para el desarrollo agricola basado en el conocimiento, si es que estos medios no solo beneficiaran a aquellos con acceso a capital y la tecnologia, dejando fuera del acceso al conocimento a millones de pobres en la region. No hay duda que el conocimiento cientifico de punta sera cada vez mas costoso, restringido y poderoso. Las instituciones publicas dedicadas a la investigacion y extension agricolas estan cada vez mas debilitadas sin posibilidades de resguardar de que el conocimiento llegue por otras vias accesibles a los miles de agricultores de menores recursos. Por otro lado han surgido varias iniciativas de base, como redes de agricultor a agricultor que han servido para la difusion masiva de conociminto agroecologico.

Es claro que ha comienzos del siglo XXI la modernizacion agricola no ha ayudado a solucionar el problema generalizado de la pobreza rural, ni ha mejorado la distribucion de la tierra agricola. Las opciones que se han ofrecido para modernizar la agricultura han sido buenas en el corto plazo para los agricultures de mejores recursos, pero no han sido adecuadas a las necesidades ni condiciones de los campesinos. Todo esto en presencia de politicas agrarias sesgadas contra la agricultura campesina, favoreciendo los cultivos de exportacion no tradicionales que desplazan a los no tradicionales y a la produccion de granos para consumo domestico. La integracion de los paises al mercado internacional ignora las necesidades de los mercados locales-regionales y socaba las oportunidades de mejorar la balanza de pagos regionales a traves de un programa de seguridad alimentaria que podria establecer las bases para reducir la pobreza masiva y crear un modelo mas equitativo y sustentable de desarrollo.

El desafio para la region post- Johannesburgo

Cualquiera sea la discusion que se lleve a cabo en Johannesburgo sobre la agricultura Latino Americana, si hay seriedad en esta, sera inedulible que toda estrategia a considerarse para mejorar la agricultura de la region debera:

reducir la pobreza
conservar y regenar la base de recursos naturales (suelo, agua, biodiversidad,etc)
promover la seguridad alimentaria a nivel local y regional
potenciar (empower) las comunidades rurales para que participen en los procesos de desarrollo
crear alianzas institucionales que faciliten un proceso participativo y autoctono de desarrollo
fomentar politicas agrarias que favorezcan el desarrollo agricola sustentable

Lo importante es recalcar en las declaraciones internacionales, que en el desarrollo sustentable no se trata de encajar la cuestion ambiental dentro de regimenes agricolas ya establecidos, sino de buscar una sinergia real entre ecologia, economia y ciencias agrarias. Concretar esta vision significara reorientar la investigacion, ensenanaza y extension agricolas para enferntar los desafios de la gran masa de campesinos pobres y sus ecosistemas fragiles, pero asegurando tambien la sustentabilidad de la agricultura comercial en zonas mas favorables y en areas intensivas de produccion. Para esto sera necesario introducir una racionalidad ecologica en la agricultura para minimizar el uso de insumos agroquimicos y transgenicos, complementar los programas de conservacion de agua, suelo y biodiversidad, planificar el paisaje productivo en funcion de las potencialidades del suelo y clima de cada ecoregion, y potenciar el rol multifuncional de la agricultura como generadora de ingresos, alimentos y servicios ambientales y culturales.

Para promover los cambios necesarios, sera importante que los profesionales agricolas que determinan politicas economicas y de manejo de recursos entiendan que:

la maximizacion de los rendimientos y de la rentabilidad no se puede lograr sin considerar los limites ecologicos de la produccion, ni tampoco sin considerar la equidad de como los beneficios de la produccion seran distribuidos entre los que participan en el proceso de produccion y consumo
los problemas de la sostenibilidad no se pueden considerar aisladamente, ya que los sistemas de produccion estan ligados no solo a condiciones e instituciones locales, sino que tambien responden a presiones economicas y de mercado a nivel nacional y global
No sera posible continuar realizando analisis economico que excluya el valor de cambios en productividad o de las externalidades asociadas a la intensificacion agricola. Ignorar los costos ambientales “escondidos” solo sobrevalora las practicas agricolas degradantes y subestima el valor de practicas agroecologicas que conservan recursos.
Las politicas agricolas que ignoran la productividad y calidad de los recursos naturales contribuyen a disminuir la sustentabilidad y a causar perdidas economicas significativas. Cuando se incluyen los costos de la degradacion ambiental en el calculo de la rentabilidad agricola, las practicas agroecologicas se perfilan competitivas con las de corte convencional.

Para realizar un cambio importante de la trayectoria agricola en la region sera fundamentar centrar acciones en las siguientes areas:
desarrollo y difusion de practicas y tecnologias de base agroecologica
estimular organizacion social en comunidades rurales, facilitar acceso a tierra y recursos productivos, asi como a servicios sociales e infraestructura
reformar instituciones de investigacion y de extension, de manera que la agenda de investigacion responda a las necesidades y problemas locales.
cambios curriculares en las Universidades agricolas para preparar los profesionales del futuro con una solida base agroecologica
creacion de sistemas de precios justos y de mercados solidarios, asi como incentivos (microcredito, etc) para que los agricultores puedan adoptar practicas regeneradoras y comienzen la transicion hacia una agricultura sustentable.


La propuesta agroecologica
Los defensores de la Revolución Verde sostienen que los países de America Latina deberían optar por un modelo industrial basado en variedades mejoradas ( en especial transgenicos) y en el creciente uso de fertilizantes y pesticidas a fin de proporcionar una provisión adicional de alimentos a sus crecientes poblaciones y economías. El problema es que la biotecnología no reduce el uso de agroquímicos ni aumenta los rendimientos. Tampoco beneficia a los consumidores ni a los agricultores pobres. Dado este escenario, un creciente número de agricultores, ONGs y otros propulsores de la agricultura sostenible propone que en lugar de este enfoque intensivo en capital e insumos, los países de la region deberían propiciar un modelo agroecológico que de énfasis a la biodiversidad, el reciclaje de los nutrientes, la sinergia entre cultivos, animales, suelos y otros componentes biológicos, así como a la regeneración y conservación de los recursos.
Una estrategia de desarrollo agrícola sostenible que mejora el medio ambiente debe estar basada en principios agroecológicos y en un método participativo en el desarrollo y difusión de tecnología. La agroecología es la ciencia que se basa en los principios ecológicos para el diseño y manejo de sistemas agrícolas sostenibles y de conservación de recursos, y que ofrece muchas ventajas para el desarrollo de tecnologías más favorables para el agricultor. La agroecología se erige sobre el conocimiento indígena y tecnologías modernas selectas de bajos insumos para diversificar la producción. El sistema incorpora principios biológicos y los recursos locales para el manejo de los sistemas agrícolas, proporcionando a los pequeños agricultores una forma ambientalmente sólida y rentable de intensificar la producción en áreas marginales .
Se estima que a nivel global, aproximadamente 1.9 a 2.2 mil millones de personas aún no han sido tocadas directa o indirectamente por la tecnología agrícola moderna. En América Latina la proyección es que la población rural permanecera estable en 135 millones hasta el año 2005, pero 61 por ciento de esta población es pobre y la expectativa es que aumente. La mayor parte de la pobreza rural (cerca de 370 millones) se centra en áreas de escasos recursos, muy heterogéneas y predispuestas a riesgos. Sus sistemas agrícolas son de pequeña escala, complejos y diversos. La mayor pobreza se encuentra con más frecuencia en las zonas áridas o semiáridas, y en las montañas y laderas que son vulnerables desde el punto de vista ecológico. Tales fincas y sus complejos sistemas agrícolas constituyen grandes retos para los investigadores.
Para que beneficie a los campesinos pobres, la investigación y el desarrollo agrícolas deberían operar sobre la base de un enfoque «de abajo hacia arriba», usando y construyendo sobre los recursos disponibles -la población local, sus conocimientos y sus recursos naturales nativos. Debe tomarse muy en serio las necesidades, aspiraciones y circunstancias particulares de los pequeños agricultores, por medio de métodos participativos. Esto significa que desde la perspectiva de los agricultores pobres, las innovaciones tecnológicas deben:
· Ahorrar insumos y reducir costos
· Reducir riesgos
· Expandirse hacia las tierras marginales frágiles
· Ser congruentes con los sistemas agrícolas campesinos
· Mejorar la nutrición, la salud y el medio ambiente
Precisamente es debido a estos requerimientos que la agroecología ofrece más ventajas que la Revolución Verde y los métodos biotecnológicos. Entre las características promisorias de las técnicas agroecológicas esta el hecho que :
· Se basan en el conocimiento indígena y la racionalidad campesina
· Son económicamente viables, accesibles y basadas en los recursos locales
· Son sanas para el medio ambiente, sensibles desde el punto de vista social y cultural
· Evitan el riesgo y se adaptan a las condiciones del agricultor
· Mejoran la estabilidad y la productividad total de la finca y no sólo de cultivos particulares.
Hay miles de casos de productores rurales que, en asociación con ONGs y otras organizaciones, promueven sistemas agrícolas y conservan los recursos, manteniendo altos rendimientos, y que cumplen con los criterios antes mencionados. Aumentos de 50 a 100 por ciento en la producción son bastante comunes con la mayoría de métodos agroecologicos. En ocasiones, los rendimientos de los cultivos que constituyen el sustento de los pobres- arroz, frijoles, maíz, yuca, papa, cebada- se han multiplicado gracias al trabajo y al conocimiento local más que a la compra de insumos costosos, y capitalizando sobre los procesos de intensificación y sinergia. Más importante tal vez que sólo los rendimientos, es posible aumentar la producción total en forma significativa diversificando los sistemas agrícolas, usando al máximo los recursos disponibles .
Muchos ejemplos sustentan la efectividad de la aplicación de la agroecología en el mundo en desarrollo. Se estima que alrededor de 1.45 millones de familias rurales pobres que viven en 3.25 millones de hectáreas han adoptado tecnologías regeneradoras de los recursos incluyendo en Brasil, 200,000 agricultores que usan abonos verdes y cultivos de cobertura duplicando el rendimiento del maíz y trigo, y en Guatemala-Honduras donde 45,000 agricultores usaron la leguminosa Mucuna como cobertura para conservación del suelo triplicando los rendimientos del maíz en las laderas. En México aproximadamente 100,000 pequeños productores de café orgánico aumentaron su producción en 50 por ciento. Es claro que existen muchos ejemplos de iniciativas para mejorar la seguridad alimentaria a nivel de comunidades, las cuales han emergido a pesar de la existencia del orden macro-economico imperante. Cada una de estas iniciativas representa un “espacio de esperanza” ( o faro agroecologico) para la gente involucrada, que pese a su estado disperso actual comienzan a constituirse en una masa critica que desafía el orden imperante que perpetua el hambre y la inseguridad alimentaria. Muchas de estas iniciativas constituyen ejemplos exitosos de acción colectiva y representan lecciones valiosas de innovación local . La sistematización de principios agroecologicos y sociales que soslayan el éxito de tales iniciativas puede contribuir a la emergencia de guías metodológicas para promover acciones hacia la seguridad alimentaria en otras comunidades afectadas por el hambre. De hecho a pesar de la diversidad de iniciativas a lo largo de América Latina, las experiencias exitosas comparten una serie de comonalidades metodológicas :
· incluyen participación social activa sobre todo de mujeres y jóvenes
· se basan en conocimiento tradicional y recursos locales
· usan enfoques y principios agroecologicos
· usan metodológias participativas en la generacion tecnologica
· las comunidades están organizadas
· se fomentan los mercados locales
· se utilizan sistemas de micro-credito y financiamiento.

Aspectos comunes a todas estas iniciativas es el foco en la innovación local, tecnologías y la conservacion y uso recursos naturales autóctonos, el enfasis en evitar el riesgo y la dependencia, el empoderamineto de las comunidades y la construcción de capital humano, fomentando que la juventud se quede en las áreas rurales.



Historias exitosas en América Latina
Estabilización de las laderas en América Central: Quizás el principal reto de la agricultura en América Latina ha sido diseñar sistemas de cultivo para las áreas de laderas, que sean productivos y reduzcan la erosión. Vecinos Mundiales asumió este reto en Honduras a mediados de la década de los 80. El programa introdujo prácticas de conservación del suelo como el drenaje y el diseño de canales, barreras vegetales y paredes de roca, así como métodos de fertilización como el uso de abono de excremento de pollos y cultivos intercalados con leguminosas. Los rendimientos de granos se triplicaron y en algunos casos se cuadruplicaron, de 400 kg por hectárea a 1200-1600 kg. El aumento del rendimiento aseguró una amplia provisión de granos a las 1200 familias participantes en el programa.
Varias ONGs de América Central han promovido el uso de leguminosas como abono verde, una fuente gratuita de fertilizante orgánico. Los agricultores del norte de Honduras están usando el frijol velloso con excelentes resultados. Los rendimientos de maíz son ahora más del doble del promedio nacional, la erosión y las malezas están controladas y los costos de preparación del terreno son menores. Aprovechando la bien establecida red agricultor-a agricultor en Nicaragua, más de 1000 campesinos recuperaron tierras degradadas en la cuenca de San Juan en sólo un año de aplicación de esta sencilla tecnología. Estos agricultores han disminuido el uso de fertilizantes químicos de 1900 a 400 kg por hectárea, y han incrementado los rendimientos de 700 a 2000 kg por hectárea. Sus costos de producción son 22 por ciento menores que los de agricultores que usan fertilizantes químicos y monocultivo.
Re-creando la Agricultura Inca: En 1984 varias ONGs y agencias estatales ayudaron a los agricultores locales en Puno-Perú, a reconstruir sus antiguos sistemas (waru-warus) que consisten en campos elevados rodeados de canales llenos de agua. Estos campos producen abundantes cultivos a pesar de las heladas destructoras comunes a altitudes de 4000 metros. La combinación de camas elevadas y canales modera la temperatura del suelo, alarga la temporada de cultivo y conduce a una mayor productividad en los waru-warus que en los suelos normales de las pampas con fertilización química. En el distrito de Huatta, los waru-warus produjeron rendimientos anuales de papa de 14 toneladas por hectárea, un contraste favorable con el promedio regional de rendimiento de papa que es de 1-4 toneladas por hectárea.
Varias ONGs y agencias gubernamentales en el Valle del Colca al sur del Perú han apoyado la reconstrucción de los andenes, ofreciendo a los campesinos préstamos con bajos intereses o semillas y otros insumos para restaurar los andenes abandonados. El primer año, los rendimientos de papa, maíz y cebada mostraron 43-65 por ciento de incremento comparado con los rendimientos de los campos en declive. Una leguminosa nativa (tarwi) se usó en rotación o como cultivo asociado en los andenes, para fijar el nitrógeno, minimizar la necesidad de fertilizantes e incrementar la producción. Estudios en Bolivia, donde las leguminosas nativas se han usado en rotación de cultivos, muestran que aunque los rendimientos son mayores en campos de papas fertilizados químicamente y operados con maquinarias, los costos de energía son mayores y los beneficios económicos netos son menores que con el sistema agroecológico que enfatiza el tarwi (Lupinus mutabilis).
Fincas integradas: Numerosas ONGs han promovido fincas diversificadas en las cuales cada componente del sistema refuerza biológicamente a los otros componentes -por ejemplo, los residuos de un componente se convierten en insumos de otro-. Desde 1989 la ONG CET ha ayudado a los campesinos del Sur-Centro de Chile a producir alimento autosuficiente para todo el año reconstruyendo la capacidad productiva de la tierra. Se establecieron sistemas de finca modelo pequeñas, que consisten en policultivos y secuencias de rotación de forraje y cultivos alimenticios, bosques y árboles frutales, y animales. Los componentes se escogen de acuerdo a su contribución nutricional en subsiguientes rotaciones, a su adaptabilidad a las condiciones agroclimáticas locales, a los patrones de consumo de los campesinos locales y a las oportunidades de mercado.
La fertilidad del suelo de estas fincas ha mejorado y no han aparecido problemas serios de plagas o enfermedades. Los árboles frutales y los forrajes obtienen rendimientos mayores que el promedio, y la producción de leche y huevos supera con creces a la de las fincas convencionales de altos insumos. Un análisis nutricional del sistema demuestra que una familia típica produce 250 por ciento de proteína adicional, 80 y 550 por ciento de exceso de vitamina A y C, respectivamente, y 330 por ciento de calcio adicional. Si todos los productos de la finca se vendieran a precio de mayorista, la familia podría generar un ingreso neto mensual 1.5 veces mayor que el salario mínimo legal mensual en Chile, dedicando sólo unas pocas horas por semana a la finca. El tiempo libre lo usan los agricultores para otras actividades, dentro y fuera de la finca, que les generan ingresos.
Una ONG cubana ayudó a establecer numerosos sistemas agrícolas integrados en cooperativas de la provincia de La Habana. Se probaron diferentes policultivos en las cooperativas, como yuca-frijol-maíz, tomate-yuca-maíz y camote-maíz. La productividad de estos policultivos fue 1.45 a 2.82 veces más elevada que la productividad de los monocultivos. El uso de abonos verdes aseguró una producción de zapallo equivalente a la que se obtiene aplicando 175 kg de úrea por hectárea. Además, las leguminosas mejoraron las características físicas y químicas del suelo y rompieron eficazmente el ciclo de infestación de insectos plaga claves.
Los casos resumidos son sólo un pequeño ejemplo de las miles de experiencias exitosas de agricultura sostenible implementada a nivel local. Los datos muestran que los sistemas agroecológicos, a través del tiempo, exhiben niveles más estables de producción total por unidad de área que los sistemas de altos insumos; producen tasas de retorno económicamente favorables; proveen retornos a la mano de obra y otros insumos suficientes para una vida aceptable para los pequeños agricultores y sus familias; y aseguran la protección y conservación del suelo, al tiempo que mejoran la biodiversidad. Lo que es más importante, estas experiencias que ponen énfasis en la investigación agricultor-a agricultor y adoptan métodos de extensión popular, representan incontables demostraciones de talento, creatividad y capacidad científica en las comunidades rurales. Ello demuestra el hecho de que el recurso humano es la piedra angular de cualquier estrategia dirigida a incrementar las opciones para la población rural y especialmente para los agricultores de escasos recursos.


Sistemas orgánicos
Los enfoques agroecológicos también pueden beneficiar a los agricultores medianos y grandes involucrados en la agricultura comercial, tanto en el mundo en desarrollo como en Estados Unidos y Europa. Gran parte del área manejada con agricultura orgánica se basa en la agroecología y se ha extendido en el mundo hasta alcanzar unos siete millones de hectáreas, de las cuales la mitad está en Europa y cerca de 1.1 millones en Estados Unidos. Sólo en Alemania hay alrededor de ocho mil fincas orgánicas que ocupan el 2 por ciento del total del área cultivada. En Italia las fincas orgánicas llegan a 18,000 y en Austria unas 20,000 fincas orgánicas constituyen el 10 por ciento del total de la producción agrícola.
En 1980 el Departamento de Agricultura de Estados Unidos estimó que había por lo menos once mil fincas orgánicas en Estados Unidos y por lo menos 24 mil que usaban alguna técnica orgánica. En California, los alimentos orgánicos constituyen uno de los segmentos de mayor crecimiento en la economía agrícola, con ventas al por menor creciendo de 20 a 25 por ciento al año. Cuba es el único país que está llevando a cabo una conversión masiva hacia los sistemas orgánicos, promovida por la caída de las importaciones de fertilizantes, pesticidas y petróleo luego del colapso de las relaciones con el bloque soviético en 1990. Los niveles de productividad de la isla se han recuperado rapidamente gracias a la promoción masiva de las técnicas agroecológicas tanto en áreas urbanas como rurales. En Argentina, Brasil y Chile la produccion organica de hortalizas y frutas se ha expandido dramaticamente, al igual que la produccion de cafe organico en Mexico y America Central. La mayor parte de esta produccion es para la exportacion. El gran desafio es estimular mercados locales a precios justos, para que las problaciones locales y en especial la de bajos recursos tenga acceso a alimentos mas sanos, por ahora de acceso exclusivo a clases mas pudientes.
Las investigaciones han demostrado que las fincas orgánicas pueden ser tan productivas como las convencionales, pero sin usar agroquímicos, consumiendo menos energía y conservando el suelo y el agua. En resumen, hay fuerte evidencia de que los métodos orgánicos pueden producir suficiente alimento para todos, y hacerlo de una generación a la siguiente sin disminuir los recursos naturales ni dañar el medio ambiente. En 1989 el Consejo Nacional de Investigación de USA describió estudios de caso de ocho fincas orgánicas abarcando un rango de fincas mixtas de granos/ganado de 400 acres en Ohio; hasta una de 1400 acres de uvas en California y Arizona. Los rendimientos en las fincas orgánicas fueron iguales o mejores que los promedios de rendimiento de las fincas convencionales intensivas de los alrededores. Una vez más estas fincas pudieron sostener su producción año tras año sin usar insumos sintéticos costosos, ni degradando el suelo.
En un estudio de largo plazo realizado por el Instituto Rodale en Pennsylvania, se probaron tres tipos de parcelas experimentales por casi dos décadas. Una sometida a una alta intensidad de rotación estándar de maíz y frijol soya, usando fertilizantes y pesticidas comerciales. Otra es un sistema orgánico al cual se ha añadido una rotación de pasto/leguminosas de forraje para alimentar al ganado vacuno, y cuyo estiércol se ha devuelto al terreno. La tercera es una rotación orgánica donde se ha mantenido la fertilidad del suelo únicamente con leguminosas como cultivos de cobertura que se incorporan al suelo durante la labranza. Los tres tipos de parcelas han dado ganancias iguales en términos de mercado. El rendimiento del maíz mostró una diferencia de menos del 1 por ciento. La rotación con estiércol ha sobrepasado a las otras dos en la acumulación de materia orgánica del suelo y nitrógeno y ha perdido pocos nutrientes que contaminan el agua del subsuelo. Durante la sequía récord de 1999, las parcelas dependientes de químicos rindieron sólo 16 bushels de frijol soya por acre; los campos orgánicos con leguminosas produjeron 30 bushels por acre y los que aplicaron estiércol obtuvieron 24.
Un estudio en el estado de Washington, demostro que despues de un periodo de conversion de 5 anos, las manzanas organicas alcanzaron niveles similares de productividad que las convencionales, pero causando un impacto ambiental 20 veces mas bajo que la manzana convencional. Si estos agricultores organicos fueran premiados por sus servicios ambientales, no hay duda que economicamente serian muchisimo mas rentables que los convencionales.
La evidencia demuestra que la agricultura orgánica conserva los recursos naturales y protege el medio ambiente más que los sistemas convencionales. La investigación también muestra que las tasas de erosión del suelo son menores en las fincas orgánicas y que los niveles de biodiversidad son mayores. El razonamiento de ambos sistemas es totalmente diferente: los sistemas orgánicos se basan en la suposición que en cualquier momento el área se siembra con abono verde de leguminosas o cultivos de forraje que servirá para alimentar a las vacas, cuyo estiércol a la vez se incorporará al suelo. Las fincas químicas se basan en una suposición totalmente diferente: que su supervivencia depende de una fábrica de fertilizantes remota que a la vez está consumiendo vastas cantidades de combustibles fósiles y emitiendo gases. La experiencia agricola organica de Norte America y Europa es directamente transferible a los paises del cono sur (incluyendo el sur de Brasil), de hecho ya comienza a servir de guia para la conversion de muchos sistemas de produccion, que incluso muestran signos de innovacion local.
Conclusiones
No hay duda que los pequeños agricultores que viven en los ambientes marginales de la region pueden producir mucho del alimento requerido para la soberania alimentaria. La evidencia es concluyente: nuevos enfoques y tecnologías lideradas por agricultores, gobiernos locales y ONGs en todo el mundo ya están haciendo suficientes contribuciones a la seguridad alimentaria a nivel familiar, nacional y regional. Una gran variedad de métodos agroecológicos y participativos en muchos países muestran resultados incluso ante condiciones adversas. El potencial incluye: aumento de los rendimientos de los cereales de 50 a 200 por ciento, aumento de la estabilidad de la producción por medio de la diversificación y la conservación del agua y del suelo, mejora de las dietas y los ingresos con apoyo apropiado y difusión de estos métodos, y contribución a la seguridad alimentaria nacional y a las exportaciones .
El escalonamiento de las iniciativas exitosas es necesaria para expandir los efectos positivos de estos “faros agroecologicos” para beneficiar a miles de familias y comunidades adicionales . Elementos esenciales a considerarse en el escalonamiento incluyen:
· programas de educación popular
· alianzas entre comunidades y agencias externas (ONGs, universidades, servicios de extension, etc)
· intercambios y redes agricultor-agricultor
· aplicación de principios agroecologicos
· políticas agrícolas conducentes y voluntad política local
· desarrollo de mercados justos locales-regionales
· fortalecimiento institucional, etc.

La difusión de estas miles de innovaciones ecológicas tambien dependerá de las inversiones, políticas y cambios de actitud de parte de investigadores y de quienes toman decisiones. Los mayores cambios deben darse en políticas e instituciones de investigación y desarrollo para asegurar la difusión y adopción de las alternativas agroecológicas de manera equitativa, cosa que éstas sean multiplicadas y escalonadas a fin de que su beneficio total para la seguridad alimentaria sostenible pueda hacerse realidad. Deben desaparecer los subsidios y las políticas de incentivos que promueven los métodos químicos convencionales. Debe objetarse el control corporativo sobre el sistema alimentario. Los gobiernos y organizaciones públicas internacionales deben alentar y apoyar las asociaciones positivas entre las ONG, universidades locales y organizaciones campesinas para ayudar a los agricultores a lograr la seguridad alimentaria, la generación de ingresos y la conservación de los recursos naturales.
Se deben desarrollar oportunidades de mercado equitativas, con énfasis en el comercio justo y otros mecanismos que enlacen más directamente a agricultores y consumidores, y que generen un precio justo a los agricultores. El reto final es incrementar la inversión y la investigación en agroecología y poner en práctica proyectos que hayan probado tener éxito para miles de agricultores. Sin embargo es critico que para que el escalonamiento alcance niveles significativos, las acciones comunitarias deberan ligarse a movimientos sociales que desafían las raíces de la pobreza, el hambre y la inseguridad alimentaria y que demandan derechos básicos tales como acceso a la tierra, soberanía alimentaria, servicios básicos de educación y salud, representación política, respeto a la diversidad cultural.
El escalonamiento masivo de las experiencias agroecologics deberian generar un impacto significativo en el ingreso, la seguridad alimentaria y bienestar medioambiental de la población en general, pero en especial de los millones de agricultores pobres a quienes todavía no ha llegado la tecnología agrícola moderna, y a los cuales la biotecnología no tiene nada que ofrecer.

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¡Salvemos a la Pachamama!

Creemos en ti vida.
Creemos en la agroecología, la ciencia subversiva
Creemos en nosotros, condición para creer.
Creemos en la naturaleza, madre de todos.
Creemos en el aire, en el calor, en las estrellas.
Creemos en los pájaros negros, rojos, multicolores.
Creemos en la danza de la corocora al compás del silencio.
Creemos que los peces caen del cielo, como lo cree el llanero que pisa en Camaguán los esteros.
Creemos que el yocoyoco cura la culebrilla.
Creemos en el rezo que espanta los gusanos del maizal.
Creemos en el duende que hacía reír con sus morisquetas al niño que éramos.
Creemos en la tertulia de las ranas y los grillos contándose de noche los chismes del día.
Creemos en la cigarra que se esconde muchos años a ensayar su único canto.
Creemos en la Mantis y el zángano, machos que entregan su vida a su hembra amando.
Creemos tanto en el día como en la noche misma: son fieles, leales, nunca se esconden aunque se huyen.
Creemos en la quijotesca tarea del Hombre Árbol de Araure, Gonzalito: quiere preñar de vida toda la tierra con sólo sus manos.
En fin juramos convertir nuestro aliento en simiente eterno.
Juramos respetar a la Pachamama y sus hijos como nuestra madre y hermanos
Juramos reencarnar Curupira, protector de la naturaleza.
Juramos volvernos montaña
Juramos convertirnos en productores agua, oxígeno y vida
Juramos engendrar, desde el alma yerta, el espíritu del hombre nuevo.

Si no cumplimos mataremos a la Pachamama y moriremos con ella.

Y seguiremos creyendo, es nuestra esencia